Cultivando valores morales
La honestidad trae consigo características muy marcadas; ser honesto implica ser real, auténtico y genuino; manifiesta respeto por uno mismo y por los demás. Por el contrario, una persona deshonesta sería falso, impostor y ficticio. Pero ¿Por qué es importante la honestidad para llevar una vida en paz?
¿Qué es y para qué sirve la
honestidad?
El vocablo honestidad proveniente del latín honestitas, es un principio moral, que conlleva a una acción netamente voluntaria, con tendencia a siempre hacer el bien, buscando además que todas las situaciones que se nos presenten se resuelvan de la forma más correcta, basado en ésta y los demás valores morales.
Una sencilla razón es que la honestidad tiñe la vida de confianza y sinceridad, expresa la disposición de vivir de la manera correcta.
La
importancia de la honestidad no consiste sólo en la franqueza o la capacidad de decir la verdad,
sino de llevar una vida cotidiana honesta en todo nuestro entorno esperando
recibir a cambio las mismas acciones.
El concepto de
honestidad se refiere a que ser honestos es una obligación, se debe actuar
siempre con buena fe y con la verdad, para tener una conciencia limpia y
tranquila, evitando siempre a toda costa la mentira y el engaño.
Ahora
bien, ¿Cómo se cultiva la honestidad? Conviene
desarrollarla y practicarla en armonía con los demás, convirtiéndola en una
disposición afincada; en otras palabras tenerla siempre presente y tomarla en
serio. Se debe reconocer como una condición fundamental para
las relaciones humanas: en la familia, para la amistad, en la escuela, para la
auténtica vida social. Se debe tomar en serio todo el tiempo, no como la
política más conveniente.
¿La honestidad
como valor fundamental de la sociedad y como podemos practicarla?
Cómo valor en la
sociedad, esto implica vivir una vida según lo que pensamos, como actuamos y
hablamos en un nivel más profundo con relación a nosotros mismos y con relación
a todos los demás.
Así,
esta cualidad humana no sólo tiene que ver con la relación entre una persona y
otra, sino que también podemos decir que una persona es honesta consigo mismo
cuando tiene un grado de autoconciencia y
es coherente como piensa y actúa.
Por
lo tanto, desde un punto de vista un sujeto honesto es aquel que procura
siempre anteponer la verdad en sus pensamientos y
acciones. Ser honesto es el reconocimiento de lo que está bien y lo que no. Es
nuestro mejor reflejo interior.
Practicar
activamente la honestidad como valor nos hace personas dignas de confianza.
Nos permite
verificar que la persona es sincera en sus sentimientos, palabras y acciones.
Cuando actuamos sin hacer trampa, decimos las cosas con certeza, guardando
discreción y cumplimos con nuestros compromisos y obligaciones al pie de la
letra, formamos parte del grupo de personas que saben el valor de la
honestidad.
Sin embargo, las
personas honestas no son muy aceptadas en nuestra sociedad, por su postura a
favor de la sinceridad y la verdad. Sobre todo, en la comunidad de jóvenes se
les hace difícil mantener una postura firme en relación a sus principios debido
a la presión social.
También,
podemos evaluar la honestidad como cualidad moral en
la sociedad, la cual está ligada a la coherencia, la sinceridad, la integridad,
la dignidad y el respeto.
¿Cómo podemos
aplicar la honestidad en la vida diaria?
La honestidad o también llamada honradez se refiere a la cualidad con la que se
designa a una persona que en su obrar y en su manera de pensar, se muestra
justa, recta e íntegra. Quien obra en su vida diaria con honradez se
destaca por su rectitud de ánimo, integridad que la precede en todo en lo que
actúa, respetando las normas que se consideran correctas en la sociedad en la
que se desenvuelve.
Es
una cualidad donde la persona elige siempre actuar con base en la verdad y en la genuina justicia. Esta actitud siembra confianza en uno mismo y
en aquellos quienes están en contacto con la persona honesta. Es una cualidad
que se presenta como innegable e imprescindible.
En otras palabras,
aplicar diariamente la honestidad consiste en expresarse y comportarse con
integridad, coherencia y sinceridad; sin olvidar que tenemos que tenemos que
respetar los demás valores éticos o morales.
Por
desgracia, vivimos en un mundo donde el instinto de supervivencia ha
logrado que dejemos a un lado los valores fundamentales para que una sociedad
se encamine por el lugar correcto.
Y todo esto tiene
mucho que ver, porque en casa no se enseña lo importante que es ser honesto,
algunos padres no enseñan a sus hijos a diferenciar si un acto es bueno o es
malo.
La
realidad de esto es que los valores fundamentales como:
el respeto, la dignidad, la individualidad se están perdiendo poco a poco y nos
estamos sumergiendo en un mundo donde lo único importante es el poder, creyendo erróneamente que a partir de ahí
pueden llegar a ser alguien en este mundo. Lo importante es no dejarse llevar
por la corriente y ser siempre asertivos con nuestros valores.
Importancia de la
honestidad con la familia
El
respeto en el hogar a las buenas costumbres es procedente de la ética,
esta es pariente cercana de la integridad y de la coherencia. También es la
madre del amor, ya que este no nacería y sobreviviría sin honestidad.
Al igual comparte
la sangre con otras virtudes como la decencia, la transparencia y la justicia.
Formando los valores más importantes que se pueden inculcar en una familia.
Un
grupo familiar, lleno de principios y valores, lleva a la persona al camino
correcto, siempre pensando en actuar bien. Con esto, queremos destacar,
que la honestidad es sumamente importante en la familia, ya
que es lo más sagrado que una persona puede tener.
La familia es
la que se encarga de enseñarnos este valor, es la que nos ayuda a ponerlo en
práctica todos los días y la que nos ayuda a corregir nuestros errores cuando
no la aplicamos.
Las familias que
no lo aplican tienen a separarse o alejarse ya que la ausencia de este hace que
la confianza se pierda. Por lo que, es importante decir la verdad siempre,
tratar a los demás como un miembro digno de familia, cumplir con las reglas,
respetarse y quererse.
¿Cómo cultivar la
honestidad en la escuela?
En la escuela, las
buenas relaciones entre estudiantes y maestros provienen del respeto y la
confianza mutuos, y esas relaciones pueden llevar a excelentes referencias y
recomendaciones.
En el mundo real,
es más probable que los empleadores contraten a alguien que tenga reputación de
ser honesto.
No adherirse al
código de honor de su escuela puede afectar negativamente sus posibilidades de
obtener la admisión a su elección universitaria superior e incluso puede
afectar sus posibilidades de obtener un empleo en el trabajo de su sueño.
Aprenda a
implementar la honestidad y la integridad en el aula para ser el mejor
estudiante y la mejor persona que pueda ser.
Demostrar
integridad en el aula
Gane la reputación de ser honesto al mostrar
integridad en el aula. Aquí hay maneras de poner su honestidad en acción:
· Aprender el código de honor de tu escuela y
adhiérete a él. La mayoría de las instituciones académicas publican su
declaración de integridad en una página central de su sitio web.
· Pídale a su maestro / a que le explique las
políticas de honestidad específicas de su salón de clases. Las políticas
específicas generalmente se encuentran en el programa del curso, pero asegúrese
de hacer preguntas si necesita una aclaración.
·
Prepárese a fondo para las tareas y los exámenes
para que no tenga la tentación de hacer trampa.
· No permita que otros estudiantes copien de sus
exámenes y no prestar ningún documento o tarea que haya completado a otros
estudiantes.
·
Reportar los incidentes de deshonestidad académica
al maestro o profesor.
¿Qué es ser
honesto consigo mismo?
Una gran parte de
la honestidad es lo que dices y cómo actúas hacia los demás. Pero otra
parte de la definición de honestidad es si te tratas de la misma manera.
Ser honesto
contigo mismo significa que realmente sabes por qué estás actuando de cierta
manera o si lo que te dices a ti mismo es verdad.
Esta parte de la definición de honestidad incluye:
No estás siendo honesto contigo mismo si intentas
convencerte a ti mismo de que realmente no hiciste algo mal, o que no fue tan
malo, aunque realmente lo hiciste.
Maneras de
demostrar honestidad
1. Piensa
antes de hablar.
2. Diga
lo que quiere decir y diga lo que dice .
3. Inclínate
hacia atrás para comunicarte de manera abierta y honesta .
4. Simplifique
sus declaraciones para que todos entiendan claramente su mensaje.
5. Dígalo
como si fuera algo en lugar de endulzarlo.
6. Presente
ambos lados de cada tema para engendrar objetividad.
7. Si
tiene un sesgo personal o un conflicto de intereses, hágalo saber.
8. Dígale
a la gente la razón detrás de sus decisiones para que su intención sea
entendida.
9. Si
algo se malinterpreta, corrige rápidamente el registro.
10. No
disparen al mensajero cuando alguien te diga la
verdad. Agradezcas por su honestidad y
trate la información proporcionada como un regalo.
11. Aceptar voluntariamente
la responsabilidad al admitir un error o un error de juicio, de
manera oportuna.
12. Haga
responsables a las personas cuando sus palabras no coincidan con sus acciones.
13. Nunca
comprometa su integridad y reputación al asociarse con personas cuyos
estándares de integridad desconfíe.
Decálogo de la
honestidad
1.
La persona íntegra habla lo que piensa y hace lo
que predica.
2.
La honestidad consiste en decir la verdad a quien
corresponde, de modo y en el lugar oportuno.
3.
La persona íntegra, además de honesta, es
auténtica. Debe haber coherencia entre lo que hace y lo que debe hacer.
4.
La persona que miente se hace daño a sí misma.
5.
Mentir voluntariamente para dañar a alguien es una
injusticia.
6.
Ser justo es dar a cada quien lo que le
corresponde: derechos, reconocimiento y gratitud.
7.
Es necesario vivir según los principios aceptados,
aunque suponga ir “contra la corriente”.
8.
Ser honesto es ser transparente.
9.
Aparentar una imagen que no corresponde es una
falta de honestidad y de veracidad.
10. Preocuparse por “el qué dirán”, aparte de mostrar inseguridad en uno mismo, es una falta de sencillez.
Azul, el color de la honestidad
Por su asociación con el cielo, el azul, especialmente el azul celeste, es percibido también como símbolo de serenidad, calma, paz, orden, amplitud, confianza, honestidad y fidelidad (por ende, amistad y simpatía).
Desde el punto de vista de la psicología del color, el azul transmite confianza y estabilidad como significados dominantes. Estos significados derivan de la percepción del color de la bóveda celeste y el mar, que ocupan la mayor parte de la superficie visible. Por eso, en la actualidad el color azul se usa en muchos ámbitos de interés colectivo.




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